Borussia Dortmund jugó ayer el último partido de su pretemporada ante un Signal Iduna Park lleno y con un rival de altura: la AS Roma de Gasperini, en la que juegan Paulo Dybala o Donyell Malen. El partido tuvo una primera parte muy intensa que comenzó con dos goles tempranos de los visitantes. Borussia Dortmund logró igualar antes del descanso. La segunda parte, con muchos cambios, no ofreció demasiado fútbol, aunque algunos jugadores que están recuperando ritmo y sensaciones disputaron algunos minutos muy importantes. Sorprendió la ausencia de Justin Lerma por tercer partido consecutivo.
Por lo que se refiere al juego del equipo, el sistema de Niko Kovac parece algo más asentado este año, aunque hay decisiones que siguen siendo difíciles de entender. Habrá que esperar a los primeros partidos oficiales para sacar conclusiones, pero sí se ha visto bien plantado a Gadou, que apunta a ser muy importante en la defensa este año. También disputará muchos minutos Filippo Mane, que ha tenido una pretemporada muy sólida. Los laterales/carrileros jugando a pie cambiado ofrecen dudas por el momento.
En el centro del campo se consolida la dupla formada por Felix Nmecha y Jobe Bellingham, dos jugadores que han crecido juntos durante la pasada campaña y que deben dar un paso al frente para hacerse dueños del equipo.
En la delantera Serhou Guirassy parece fijo, con muchos candidatos para acompañarlo por ambos lados. El jovencísimo Konstantinos Karetsas ha caído de pie en el equipo y será titular en los primeros partidos oficiales casi con seguridad, mientras la otra posición de ataque puede ser para Samuele Inácio, Maxi Beier o Fábio Silva. El italiano parece contar con ventaja.
Si no hay sorpresas en forma de lesiones, y a falta de algún fichaje, los primeros onces en partidos oficiales podrían contar con cuatro o cinco jugadores de 20 años o menos: Jobe Bellingham, Joane Gadou, Konstantinos Karetsas y Samuele Inácio. En el banquillo, pero seguro que disputando también minutos importantes, esperan Luca Reggiani, Mathis Albert o un Takato Yamamoto que fichó para jugar en el segundo equipo pero que ha encajado muy bien en los planes de Niko Kovac.
